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Unos 12.000 ciudadanos secundaron la manifestación del pasado sábado
“A la jota, jota del tío Emeterio, si no nos movemos, vendrá el cementerio”. Y Guadalajara se movió. Como canta el himno de la lucha contra el Almacén Temporal Centralizado (ATC) en la provincia, compuesta por el cantautor José Antonio Alonso, miles de guadalajareños y vecinos de otras provincias próximas como Cuenca o Madrid, salieron a la calle el pasado sábado para manifestarse contra la posible ubicación del cementerio nuclear en Yebra.
Como ocurre siempre en estos casos, hubo baile de cifras respecto al número de participantes. Según las estimaciones de la Policía Local de Guadalajara, unas 5.000 personas asistieron a esta movilización, mientras los convocantes de la misma consideraron que fueron 20.000. Desde NOTICIAS –que estuvo presente en la manifestación– nos quedamos en un punto intermedio, estimando una participación de unas 12.000 personas.
A pesar de los malos augurios metereológicos, la “tormenta perfecta” dio una tregua en la capital y ni las nubes ni el viento consiguieron acallar los gritos de «no al cementerio nuclear en nuestra tierra» que se corearon a lo largo de todo el recorrido. La avenida Castilla y el paseo de Las Cruces se coparon de gente que, a ritmo de tambores, dulzainas y originales cánticos, hicieron gala de su derecho a manifestarse por algo que «sin duda nos va a afectar y que, ya que no se nos dio la oportunidad de decidirlo en su momento, defendemos ahora con una claro objetivo: dejar claro que ni en Yebra, ni en la provincia, ni en la región queremos un basurero radioactivo», aclamaba una vecina de la localidad alcarreña. Precisamente fueron los vecinos de Yebra los que encabezaron la manifestación portando una pancarta en la que se leía “Yebra no se vende”. Seguidamente, otros tantos carteles hacían lo propio respaldados por la propia Plataforma Anticementerio Nuclear de Guadalajara, diferentes agentes sociales –sindicatos, patronal, agricultores y ganaderos, Denominaciones de Origen y multitud de asociaciones ciudadanas–, representantes políticos de prácticamente todos los partidos, alcaldes de la provincia y miles de ciudadanos de todos los puntos de ésta y otras provincias. «Estamos muy contentos con la respuesta a nuestra llamada, ahora queremos que se nos escuche porque queda claro que no queremos que nos traigan los residuos radioactivos de todo el país a nuestra provincia», explicaba la portavoz de la Plataforma, Susana Atance.
El presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, y todo su equipo de Gobierno no quisieron faltar a esta cita. «Lo importante es el éxito de la convocatoria de la Plataforma que está siendo seguida por cientos y miles de ciudadanos que, demostrando una comportamiento cívico y pacífico, pero lleno de energía, están hablando con mucha claridad», manifestaba Barreda.
Gente de Alcalá de Henares y de Villar de Cañas –la otra localidad castellano-manchega que ha presentado su candidatura a albergar el ATC– se sumaron a esta manifestación en la que decenas de pueblos de Guadalajara como Illana, Mondéjar, Albalate o Molina de Aragón, entre otras muchos, mostraron su apoyo a los vecinos de Yebra. La presidenta de la Diputación, María Antonia Pérez León, elogió la unión de todos y cada uno de los pueblos de la provincia frente a este asunto. «Guadalajara ha despertado», manifestaba «y vamos a luchar por continuar con el desarrollo sostenible en el que tanto esfuerzo y dinero hemos invertido».
Toda la cúpula del Partido Socialista secundó esta movilización, entre ellos estaban diputados regionales y nacionales como Jesús Alique, quien además es portavoz de la Comisión de Industria, Comercio y Turismo del Congreso de los Diputados. «Queda claro con esta manifestación que en Guadalajara no hay consenso social, político ni institucional», declaró Alique, recordando que es precisamente esto lo que se pidió la semana pasada en el Congreso de los Diputados y que se espera sea considerado por el Ejecutivo nacional a la hora de decidir el emplazamiento del futuro Almacén Temporal Centralizado. Una propuesta que, probablemente, aleje la posibilidad de construir esta instalación en Castilla-La Mancha.
El Partido Popular, a pesar de la ausencia de la presidenta regional, María Dolores de Cospedal, también estuvo presente en esta manifestación que, al igual que el resto de asistentes, calificó de «éxito total». El alcalde de Guadalajara y presidente del PP provincial, Antonio Román, manifestó que «aquí ha quedado claro que no queremos un ATC». Asimismo, denunció que «éste ha sido un error más del Gobierno de Zapatero que ha sacado este concurso para que haya confrontaciones entre ciudadanos». Izquierda Unida, el PRGU, el CDS o el Partido Castellano también estuvieron presentes en esta protesta contra el ATC.
Otros tantos representantes sociales y económicos de la provincia quisieron manifestar también su total rechazo a la ubicación de una infraestructura como ésta en la provincia. «Guadalajara ya ha contribuido bastante en materia nuclear, ahora le toca a otra provincia acoger este almacén», defendía Antonio Zahonero, presidente de la Asociación Provincial de Agricultores y Ganaderos de Guadalajara. Junto a él, sindicatos y patronal armonizaron pareceres frente a este asunto. «Estamos todos juntos porque no queremos que nos coloquen un cementerio nuclear en nuestra provincia, algo que no nos haría ningún bien a nadie», manifestaba el presidente de la CEOE-Cepyme, Agustín de Grandes.
Tras la marcha, los miles de manifestantes se concentraron en una abarrotadísima plaza de Santo Domingo, donde la portavoz de la Plataforma y dos representantes de Yebra –Lola Gómez y Javier Gómez– quisieron agradecer públicamente la participación de todos los allí presentes y aclarar que «no pretendemos crear alarma social, sólo luchamos por un futuro mejor». «No queremos convertirnos en el basurero radiactivo de España», sentenció Susana Atance, «algo que conseguiremos todos juntos».
Por su parte, Javier Gómez recordó que «Yebra no se vende» y agradeció la participación de todos los representantes políticos, institucionales y sociales, así como a la Plataforma hermana de Villar de Cañas, allí presente.
Más crítica con el alcalde de Yebra y sus concejales fue Lola Gómez, quien le acusó de «obviar soberanamante el sentir y el clamor mayoritario de sus vecinos, entre ellos sus propios votantes». «Él es el principal culpable del enfrentamiento de todo un pueblo», sentenció esta vecina de Yebra.
MANIFIESTO CONTUNDENTE
La televisiva Teresa Viejo y la escritora ganadora del último Premio Nadal, Clara Sánchez, ambas muy vinculadas a la provincia, fueron las encargadas de leer el manifiesto en contra del cementerio nuclear en Guadalajara. «Hoy me siento, más si cabe, parte de esta región. Hoy me siento parte de una herida que lleva muchos años sin cicatrizar y que espero que ahora cerremos entre todos», aseguraba Teresa Viejo. «Ojalá el viento se lleve la idea terrible de colocar un cementerio nuclear en nuestra tierra», añadió la presentadora de televisión, quien hizo un breve recorrido por los más de veinte años de lucha en Guadalajara frente a la posible ubicación de un ATC en la provincia.
En el manifiesto se argumentó el motivo de esta convocatoria y se enumeraron una a una las razones por las cuales «Guadalajara no quiere una ATC». En primer lugar, “porque no hay consenso social, en segundo lugar porque no queremos un cementerio nuclear, porque no vamos a consentir que construyan un almacenamiento radioactivo que suponga el freno al modelo de desarrollo social y económico que queremos en Guadalajara, porque hay que tener en cuenta los riesgos sísmicos y los riesgos de inundaciones, porque hemos contribuido ya suficientemente en el progreso de la industria atómica y finalmente, porque se reconozca la lucha mantenida por los vecinos durante décadas contra el cementerio nuclear”.
«Nosotros somos gente con sangre en la venas y no vamos a permitir ni una injusticia más», manifestaba por su parte Clara Sánchez y «no queremos convertirnos en la cloaca nuclear de España, por eso decimos no al ATC». Tras varios intentos, finalmente Susana Atance y los dos vecinos de Yebra consiguieron que las miles de personas allí presentes vitoreasen alto y claro “no al cementerio nuclear”.
Por último, José Antonio Alonso, guitarra en mano, cantó frente a todos los asistentes, el himno que pone voz a la implacable lucha por evitar que el cementerio nuclear llegue aquí.
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